jueves, 11 de abril de 2019

VIOLENCIA DE GÉNERO: PARO ACTIVO Y CARTOGRAFÍA EMOTIVA


A raíz del asesinato de Dana Lizeth Lozano Chávez el pasado 5 de abril, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez aceptó el paro activo que ha sido promovido, organizado y realizado por UNI UNIDA, un colectivo universitario que surge por el hartazgo que provoca el hecho de que la violencia permanente por décadas en Ciudad Juárez ha llegado hasta la comunidad estudiantil. Entre las actividades del paro se realizó el taller literario cartografía emotiva, espacio que trajo a flote un sentimiento permanente en mi vida de mujer, pobre, prieta, flaca, ciudadana de a pie, y además greñuda, características que me han mantenido en la vulnerabilidad desde que era niña y hasta la fecha, y por lo cual me permití escribir lo que ahora les comparto y por lo cual agradezco infinitamente al colectivo juaritos literario del que participan docentes de la UACJ (mujeres) jóvenes amantes de las letras y de esta caótica frontera, quienes fomentaron este sentimiento y del que llevaron una copia del primer borrador para compartir en su página www.juaritosliterario.com, reconozco que escribo desde los privilegios obtenidos durante mi adultez temprana que sin embargo poco o nada garantizan mi vida.

CARTOGRAFÍA EMOTIVA
Soy flaca por los genes zacatecanos, los de mi madre.
Mi cabello es largo porque llevo en él los sentimientos del hombre, los de mi padre.
Soy juaritos porque camino sus calles, es mi identidad.
Mi profesión es la Educación porque es un arma de defensa sobre la desigualdad social.
Empecé a subir de peso porque me llegó la edad.
Deje de ser ciudadana de a pie porque me ganó la responsabilidad familiar.
Sume a la Educación, la política pública y el urbanismo porque la violencia me rebasa cada día.
Corté mi cabello porque se convirtió en un peligro… pero no pude arrancar mi piel.

Esto es respuesta a la anécdota que recordé de mi juventud de inicio de los dos mil, donde amigos estudiantes de psicología que conocí cuando era soricajera (pa no meter gol) me alertaban al cuidado de mi persona porque mi fenotipo respondía al perfil de las mujeres que “desaparecían” desde los noventa en esta ciudad, y de lo que bien recuerdo me aconsejaban que no trenzara mi larga cabellera pues así era más fácil que los magos asesinos me atraparan, digo magos porque desaparecen vidas, almas y familias y en su lugar solo dejan dolor. Aprendí a través del miedo a cambiar mis conductas y estilo de vestir, pero les juro que jamás he logrado quitarme este sentimiento de dolor que la situación de la ciudad me produce.
CIUDAD JUÁREZ, CHIHUAHUA A 11 DE ABRIL DE 2019

sábado, 13 de enero de 2018

¡Viva México!

Cuántas veces no sientes como que se te inundan los ojos al escuchar México lindo y jodido, digo querido, pues déjame contarte como parte de mi promesa de compartir la ciudad al modo que yo la vivo y la percibo, que en días pasados una amiga linda que tengo y su galán me invitaron a conocer un nuevo lugar que se inauguró en el último mes, El mercado de San Benito que ha tenido tal éxito en sus primeras semanas de acción que ya es una batalla para encontrar estacionamiento y a veces hay que hacer fila para que te asignen una mesa, pero como buenos empresarios los dueños se ubicaron bien y abrieron su restaurant 100% ambiente familiar a un costado de Galerías Tec por lo que si no le sacas a caminar un poco más resuelves el problema del estacionamiento, listos ellos y jodidxs nosotrxs que tenemos que ingeniar cómo llegar, punto malo para el nuevo mercado.

Dejando de cosas llegas, con esperanza en panza, y esperas de cinco a diez minutos para acomodarte en un espacio dentro del Mercado de San Benito, y mientras aprovechas para recortar el diseño mexa que se aventaron, ¿original? No, porque es el mismo concepto del Pueblito Mexicano, del Viva México o de las Cazuelas en últimas fechas, lo que cambia es el acomodo de los elementos que si tienen algo de ingenio como cuando presentan las cualidades que todo taquero debe tener en un mural, pero es un asunto muy defeño y ya popular de años atrás, pero que seguro a uno que otro le pasará de noche y dirá que eso estuvo bueno.

Tiene una michoacana, una cantina, y los tacos no podían faltar, éstos últimos te los venden por medias ordenes lo que me recuerda a un lugar llamado Comala, pueblo mágico del bello estado de Colima al que visite en 2005 y que tiene un espacio llamado los portales en donde hay varios lugares para tomar ponche (bebida tradicional del lugar) o cerveza o tu bebida favorita que este en el menú y que cuando ordenas lo que vas a tomar te llegan platillos COMPLETOS NO MEDIAS ORDENES, no solicitados con tacos, o sopes, o tostadas, o cualquier sarta de comida típica mexicana para degustar mientras bebes, y ese es el gancho para que te quedes a consumir más, acá en el nuevo mercadito es algo similar pero al revés, no, no al revés porque acá te hacen explicito el menú de comida allá no, si te lo comes lo pagas igual no crean que es un mundo perfecto, pero acá las cuentas son más sinvergüenzas, es decir, te llega la carta ves las bebidas disponibles y los platillos para degustar y pides lo que hay, pero lo que no entiendo es porque solo se venden por medias ordenes, ahí tienen que cene media orden de tacos al pastor (no el mejor) y termine por degustar también un vaso de papas locas y dos bebidas con tequila de la casa, una margarita (no la mejor) y un cantarito (sí me gusto) que tenía jamaíca y tequila del que solo nos dijeron que es tequila de la casa y hecho por los propios dueños, eso da algo de miedo porque la neta terminas sin saber que chingados te tomaste, al subirme al carro para regresar a casa me di cuenta de que tenía hambre, punto malo para el mercado.

Llegamos a las siete y salimos a las diez, por lo que las nalguitas me dolían porque las sillas son nada cómodas, la tabla a la brava, es como si no quisieran que te quedarás más de diez o veinte minutos ahí, lo cual tiene sentido económico si consideras que entre más gente consuma mejor le va al negocio, pero mi curiosidad era mucha y el chal (expresión mexicana para decir que la plática fue amena) se puso bueno, hablamos de cómo el lugar se decora con puras marcas mexicanas y hasta con productos que no creo que vendan, aunque la neta ni pregunte pues no me interesa comprar una bolsa de papitas o una libra de manteca, punto malo para el mercado.

Total una piensa ¿que de bueno tiene este lugar? Los juegos infantiles son como de cualquier parque inaceptable de esta ciudad, o de cualquier otro lugar en donde dediquen un espacio a los peques, son nuevos, están bonitos, pero están a la intemperie, o sea, es invierno no esperen que mi bebé ande por ahí mientras yo me tomo las bebidas preparadas con sabe Dios qué, que dicho sea de paso estas bebidas asumen la identidad mexa también porque se sirven en vasos de vidrio, de barro o de plano en bolsita como cuando comprábamos sodas afuera de la escuela o de la iglesia y que no te prestaban los envases, pero lo que no terminó por convencerme fue la porción raquítica, cuando ves el menú piensas “oye está a buen precio” pero cuando te vas con la curiosidad satisfecha y con hambre puesta te das cuenta de que no, no está del todo bien, punto malo para el mercado.    


Yo no sé si los años me han hecho más sangrona y amargada, antes alegaba y me divertía buscando algo de justicia para cuando veía o pasaba por cosas que no me gustaban o sentía que me jodían el rato, ahora me limito a comentar con mis amistades pues me he propuesto ser más amable como mi hermano y el galán de mi amiga que no la hacen de tos por nada en el mundo, pero se siente feo que se tarden en llevarte el pinche cantarito con la curiosidad al cien, y más feo se siente que cuando vuelves a preguntar por la mentada bebida te la dejen de malos modos en la mesa, ahí nada más casi aventada, se siente feo ver como se hacen bolas los meseros con tanta gente y que cuando te toca un buen servicio el malo termine por llevarse la propina como nos pasó ahí, y ya para no aburrirte más te cuento el último detalle, el menú ofrece elotes Borunda, y una piensa que Dios existe, pues no, porque tampoco era lo que esperaba, punto malo para el mercado y yo me voy ahora mismo por un elote con chile del que si pica pero poquito, porque esos son garantía "Juaritos rifa y controla".  

domingo, 7 de enero de 2018

3312

Nada que ver el título con la entrada pero veamos que pasa...

Otra de urbanitas

Una vez el amigo Ed Rabbit me preguntó acerca de cuánto tiempo me llevaría empezar a expresar la vida como una urbanista, mi respuesta fue que tal vez nunca lo conseguiría porque mis estudios y experiencias profesionales no habían estado orientadas desde ese enfoque, y aunque a mis 35 dulces años de vida sigo en la búsqueda del saber, es muy complicado cambiar de disciplina de manera absoluta, sin embargo, ha sido una reflexión que se quedó dando vueltas en mi mente desde entonces y a casi tres años de haber ingresado al programa de Doctorado en Estudios Urbanos veo una lenta iniciación en el ámbito, cosa que se avecina como producto de mis andares en esta caótica Ciudad Juárez (me rehúso a llamarla “heroica” pues es como si aceptará todas las desgracias sociales y urbanas como si esto fuera la ‘Rosa de Guadalupe’), que me han llevado a recabar información sobre las mujeres que son madres y trabajadoras de maquila, esto como parte de la propuesta metodológica que lleva mi investigación doctoral pero de la que no te contaré más para no aburrirte, a lo que si quiero llegar es a compartir una precoz reflexión acerca de cómo voy con este asunto de las expresiones urbanistas.

El asunto es que he batallado un montón para aprender los asuntos de las teorías que explican desde lo urbano por qué estamos como estamos en las dinámicas de la ciudad y de lo que me he dado cuenta es que no puedo desde este ámbito en solitario explicar lo que veo, que jamás son explicaciones sino quejas y críticas al entorno, por lo que me veo en la necesidad de recuperar los principios formativos profesionales de los que soy producto, es decir, soy una profesional de la educación y la mayor parte de mi experiencia ha sido en esta esfera a través de la capacitación como un medio que me ha permitido hacer por mi ciudad más que un soldado adiestrado para seguir ordenes de la administración federal, y esto llegó a mi mente porque necesito poder expresar lo que veo de mi ciudad (como urbanista) a través de lo que vivo y soy en lo cotidiano (profesional de la educación).

Sirva todo lo anterior para abrir este nuevo proyecto, te contaré de mi ciudad así como yo la veo, y la vivo, de la misma manera que lo comparto con mis estudiantes, pero sin la presión de un proyecto final, tal vez pueda elaborar varias secciones a partir de hoy pero por lo pronto la propuesta es contar cómo vivo la ciudad pero como no soy mucho de andar en la calle, salvo para mi trabajo de campo, lo que hay es una opinión acerca de los servicios de consumo que la ciudad ofrece, no hay mucha tela para cortar pero usaré mis experiencias para expresar que yo observó que el área de servicios va en decadencia en esta ciudad que siempre se ha caracterizado por ser hospitalaria.

La capital del mal servicio…

Cuando niña mi madre y mi padre pocas veces me llevaron al cine, por lo que no crecí con esa afición pero cuando conocí al papá de mi jijo hace más de una década, me compartió su gusto por la actividad y yo la acepté sin mayores complicaciones, aunque confieso que no puedo ir si estoy cansada porque seguramente me quedaré dormida media película o más, sin embargo, voy con gusto si mi jijo o mi sista me dicen que hay algo bueno para ver, y todo bien hasta aquí porque uso la tecnología para comprar mis boletos y me ahorro las grandes filas en las que si no llegas con suficiente tiempo y paciencia pudieras perder la oportunidad de entrar a la sala que esperabas, pero por medio de una app no puedo comprar palomitas o el snack que mi chaparro quiere y aquí empiezan mis problemas, porque ir al cine y no comer palomitas siento como que es no ir porque además lo que yo recuerdo con agrado de ir al cine con mi apa y mi ama es eso precisamente el olor a cine que te dan las palomitas, por lo que empieza la aventura de comprar las chucherías que siempre exceden mi presupuesto y que son 10 veces más caras que si compras en la tiendita de tu barrio, pero el colmo de males es cuando tienen el servicio abierto pero no las cajas para poder comprar ¿de qué se trata? ¿alguien más nota esto o soy solo yo y mi forma picky de ver el servicio? Una esperaría que si la película inicia a las 4:35 puedas llegar al cine a las 4:20 y usar 15 minutos para surtir tu horrible charola azul, que además siempre está sucia, pero si llegas a esta hora pudieras estar en tu asiento seleccionado, desde tu bello cel que tu hermano te regalo en navidad, a las 5:10, es decir, casi una hora después de lo previsto, ¿exagero?, no, tengo amistades que en más de una ocasión me han comentado que prefieren ir al cine los lunes en la mañana y llevar sus propios chocolates que aguantar todo esto que les cuento, ahora trataré de explicar.

Ir al cine por estos días es lidiar con mucha gente que como yo quiere pasar un rato agradable, pero todos en conjunto frente a una franquicia que no contrata suficiente personal de servicio, que no capacita lo suficiente para este fin, que para acabar de completar el panorama no surte su despensa para poder satisfacer la demanda de productos que se ofertan, que cierra las ventas a la hora que programa el uso de sus salas al máximo pues lo que se obtiene por resultado es gente como yo pidiendo a la ‘Rosa de Guadalupe’ que la película realmente valga el sacrificio de pasar por ahí, lo único que me falta expresar es que hay niveles, que no todo es generalizable independientemente de la franquicia de la que se trate, también depende de la ubicación, mi experiencia me dice que las mejores pantallas están en sendero, pero que es en donde peor servicio de chucherías hay, que en plaza Zaragoza el servicio es bueno por parte del personal pero nunca tienen lo que ofertan, que en américas es bueno el servicio y sus productos pero en sus salas te da torticolis por la mala posición de la pantalla y lo inflexible de los asientos para salas diminutas. Total, que es un fiasco ir al cine en esta ciudad porque es excesivamente caro y excluyente de las mayorías que están en el margen de la economía juarense.


La observación sobre cómo se desarrollan los servicios, la identificación de las causas y efectos de éstos son los principios básicos de la capacitación; observar y explicar la ciudad como un ente lleno de dinámicas y flujos sociales es función de algunas ramas del urbanismo, como ciudadana juarense convivo con la ciudad a partir de la oferta de la misma, y como profesional de la educación me comprometo a compartir eso que veo, aunque me tarde madrugadas en mal escribir para lxs pocos que se toman la molestia de leer(me). 

sábado, 9 de septiembre de 2017

DADA DE ALTA...


Este mes han pasado pocas cosas que son producto de mis deseos de cumpleaños número 35, cuando le sople a las velitas del pastel pensé que mi deseo para este año de vida quería hacer cosas que nunca antes había hecho y sí, se me ha estado concediendo, por ejemplo, nunca le había puesto atención a un dolor de toda la vida en mi rodilla derecha, pero el trabajo constante en campo que me lleva de 3 a 4 horas caminando y entrevistando gente en las inclemencias del extremo clima de Ciudad Juárez, me hicieron llegar al consultorio y para sorpresa me exigen como remedio un alto total a todas las actividades, lo cual incluyó la natación en la cual apenas iba a conseguir mi primer aniversario, así las cosas se fueron poniendo un tanto más críticas.
Con los previos resultados que indicaban una ortoscopia que me tendría adolorida por algunas semanas, tome la decisión de recorrer México junto con mi hijo Ángel René, con pocos recursos nos alcanzó para conocer Galeana, Chihuahua, con una hermosa mujer y excelente amiga que se tomó el tiempo y nos permitió el privilegio de dejarnos entrar en la intimidad de su lugar de infancia e intermitentes regresos. Pasamos dos días en casa del abuelo en Juan Aldama, Zacatecas para darnos cuenta de que ya ese espacio no es nuestro por lo cual obtuve otra novedad estaba ahí sin estar, si disfrutar y con un dolor agudo en el alma por la falta de mi abuela, de mi madre, de mi hermana y hermano, le pedí cuentas al cielo y me envío una tenue lluvia acompañada de par de impresionantes arcoíris como nunca los había visto. Finalmente nos fuimos a Saltillo, Coahuila, a sorprender a mi amigo Manuel, mejor amigo de toda la vida, pero por ser la primera vez que me tomaba la ya muy debida reciprocidad de visita, pues fui sorprendida con la ausencia del amigo querido, por lo que nos quedamos dos días en donde visitamos dos bellos museos de esa área metropolitana, y regresamos a nuestra ciudad renovados de cariño mi mocoso y yo.
Luego, tuve que retomar la situación médica, por lo que mientras me enamoró de mi doctor me dejo hacer una intervención que ha sido más dolorosa y me ha llevado a sentirme sumamente vulnerable e inútil (otra novedad en mis dulces 35), y me he quedado sin salir a trabajar como desquiciada, soportando la presión de los tiempos de la investigación y arriesgando el avance que había ganado en meses anteriores, mantener la calma y guardar reposo, atender al cuerpo, y dejar que el amor fluya por mi casa a razón de mi salud ha sido la mayor novedad, por lo regular una está para otras personas pero nunca para sí misma, y duele, juro que duele ver el total abandono en el que nos acostumbramos a vivir. Así entonces, entre visitas, mensajes de cariño, muestras de paciencia para mi persona y mi falta de producción académica, con terapias diarias, así ha circulado este mes, pero ayer finalmente me dieron de alta (lastima, extrañaré al doc) y eso me ha hecho que el día de hoy haya tenido una mañana diferente, con algo de producción, con planes de seguir adelante en mejores condiciones, con ganas renovadas de mantener el cuidado en la salud personal, con ganas de seguir sintiéndome amada por mi familia y amistades a quiénes les agradezco infinitamente su acompañamiento.
Así las novedades de mis dulces 35, ahora estoy lista para lo que sigue, espero terminar con satisfacción mis productos prometidos (eso sería una gran y positiva novedad) y vivir sin ese dolor que ya era parte de la vida diaria, sin terapias de por medio, con actividad en natación moderada pero energética, con familia y amistades, con amor, todo ese amor que antes me negué.    

viernes, 10 de marzo de 2017

Cómo...



Cómo comenzar una conversación diferente en la ciencia, cómo desterrar lo que una es para no producir el sesgo científico, cómo se olvidan los sentimientos de culpa y abandono cuándo trabajas para el bienestar familiar. Cómo se evitan los gritos y reclamos de frustración cuando llegas a casa luego de un largo día de trabajo que cierra con clases de un segundo idioma, que todo mundo jura que te abrirá las puertas a nuevos mundos y mejores oportunidades, para encontrar a un hijo despierto pasadas las 10 de la noche y que bien sabe tendrá que madrugar para ir a la escuela.
Cómo se hacen rendir las horas para ser madre de calidad, investigadora social de temas urbanos, maestra de un programa educativo, deportista, y buena amiga, cómo se descartan las ganas de querer seguir siendo hija y hermana, cómo se borran los trastes sucios y se releen los feminismos epistemológicos para la construcción de las nuevas teorías que nos ayuden a comprender y a transformar un mundo que ya no queda bien en el calzado de la mitad de la población mundial.
Cómo se borran los sentimientos de angustia ante la crítica social por ser madre que trabaja y estudia, cómo se amplía el rendimiento de los dineros cuando se rebajan las unidades de medida para proteger al Estado contra la inflación que él mismo provoca. Cómo se lee sobre geografía feminista cuando sólo se conoce una parte del mapa, cómo se olvida una de historias y añoranzas mientras espera una asesoría por Skype y cómo se releen los clásicos para generar otras posturas filosóficas que dejen comprender la locura realidad.
Cómo se lee en voz alta “el beso más largo del mundo” mientras un hijo desayuna medio vaso de licuado (platano, fresa y simulacro de leche) y el café se enfría, cómo ser sororal cuando no hay otras a quién sororar, cómo se evita la sensación de soledad cuando se tiene al mundo entero sobre los hombros, cómo se respira bajo el agua para perder el miedo a los dos metros de profundidad que conlleva un posgrado doctoral.
Cómo se viven los viernes de fiesta que empiezan a las 6:30 de la mañana y cierran al cinco para la media noche y el tequila, las chilindrinas y las amistades no aparecen, cómo se quedan las letras de cinco o seis libros en un nuevo verbo capitular con innovación y creatividad.
Cómo se obvian los períodos menstruales que bajan las pilas y alzan las angustias que se hacen presentes en protuberancias faciales y en ganas de comer tostaditas con chile en lugar de entrarle al trabajo de campo para ver stranger things en el espacio urbano, cómo se desdibujan las añoranzas de un mundo feliz contigo, pero sin ti.
Cómo se regresa al mundo real, cómo se sale del ensueño de las ausencias parentales, cómo se olvida el cuerpo para ser sólo mente, cómo se evita el dormir para pernoctar las letras de otros entes creativos que llegaron antes y así desaparecieron, cómo encontrar lo que dejaron oculto en el fondo del mar de dudas que la maternidad y la ciencia se esmeran en navegar.

Cómo…

martes, 16 de febrero de 2016

Una de urbanitas... sin experiencia

Mi lectura, mi reflexión: Movimientos sociales y urbanismo.

Con un poco de temor ante el criterio académico esta vez me voy a permitir escribir en primera persona, esto con un injustificado pretexto de lo que me han provocado las lecturas para esta sesión sobre los movimientos sociales y el urbanismo. (total que ahora lo estoy poniendo para mí y en mi blog).
Desde las lecturas de Jordi Borja (2012) quien discute asuntos relacionados con el derecho a la ciudad, y los problemas que ha desencadenado el desorden capitalista frente a la expansión de la ciudad; de David Harvey (2013) quien hace énfasis sobre el derecho a la ciudad y como el capitalismo ha hecho una influencia negativa sobre la urbanidad y sus ciudadanos, de Patricia Ramírez (2008) que presenta un recuento de autores con análisis sobre problemáticas sociales y mi experiencia de ciudadana tratare de explicar estas reflexiones.
La primera reflexión, parte del hecho de que en más de una ocasión me han llamado “la no urbanista de la clase” por ello quiero empezar por este punto y me pregunto qué se necesita para ser urbanista, entiendo que las bases teóricas sobre planeación, economía, arquitectura, ciudad y estudios urbanos es importantísima, sin embargo, para ese fin estoy en un doctorado sobre estudios urbanos.
Pero como el tiempo apremia y no hay tiempo para la formación (aunque ésta esté en curso), estoy segura de que debe haber algo más, tal vez experiencia en planeación, economía, arquitectura, ciudad o estudios urbanos, sin dudarlo son dimensiones en las que no me he desenvuelto así que no, tampoco cumplo con este criterio.
Ahora bien, debe haber algo más que me ha colocado aquí en este espacio de formación, entiendo (todo a título personal como ya lo he mencionado) que habrá vivencias en mi existir que me han traído hasta este momento de mi vida en donde deseo ser urbanista con la intención de entender los procesos de mi ciudad y poder cooperar, con autoridad por supuesto, a favorecer el contexto social urbano desde mi quehacer de profesional.
Este algo al que me refiero proviene de mí ser ciudadana, concepto que Jordi Borja (2012) y otros autores recuperan como parte fundamental para el ejercicio del derecho a la ciudad, que en ciertos momentos de mi vida he sentido como la utopía de mis días. Con el carácter y la personalidad que me acompañan desde siempre la falta de libertad de pensamiento y actuación han logrado sacar a flote mis ganas de participar en las cuestiones de la ciudad, pero confieso que todo empezó en el ámbito doméstico familiar.
Voy tratando de explicar este rebuscado pensamiento con algunos ejemplos y experiencias de vida. Ser mujer, adolescente/joven, morena, complexión delgada, clase media baja (más baja que media) en Ciudad Juárez no era, no es fácil y dudo bastante que un día lo sea, por lo que en mi juventud temprana vi coartada esta libertad de crecer, de ver, de vivir mi ciudad sin temor, con regaños de mi padre y temores de mi madre, con consejos de las elites universitarias donde todo me llevaba a la condena del espacio doméstico.
Esto me llevo a los primeros ejercicios de pensar (y penar) en y por mis derechos de persona que vive en un país libre, a los 18 años yo quería salir de noche a divertirme con mis amistades a los lugares de moda, pero la ciudad iniciaba una larga carrera de asesinatos y desapariciones de mujeres y con ello los primeros cuestionamientos sobre el derecho a la ciudad libre de violencia, ¿quién puede tener acceso a ello? Una mujer como yo, no.
No es tan sencillo de plasmar en papel este pensamiento, pero ahora entiendo que la falta de seguridad en el espacio público, en las formas de movilidad en la ciudad, el hecho de ser un cuerpo cruzado por categorías de edad, clase, y género tienen una influencia para el ejercicio de estos derechos, pero a mi favor el desarrollo como universitaria que me llevo a entablar diálogos y protocolos de seguridad con mi familia y amistades para protección personal y de las de mi grupo social.
Una vez entablada la relación de comunicación, crecimiento y ganados los votos de confianza existen en mí haber otras formas de ver, vivir y cuestionar la ciudad: la manifestación social una de las favoritas. Este pensamiento lo avivó Borja (2012) cuando menciona lo siguiente:

“Toda revolución es una esperanza, la revolución urbana prometía más libertad, más posibilidades para todos sus habitantes, más adecuación del territorio a sociedades complejas. La disolución de la ciudad aumenta o genera desigualdades y pobreza, se reducen las libertades, aumentan los costes sociales debidos a la segregación y a las distancias-tiempo y se favorece la insolidaridad.” (Borja, 2012:3)

En otra época de mi vida joven, la situación de inseguridad social paso de ser directa a un grupo social y se extendió a las juventudes de la ciudad, con los casos de Darío (manifestante herido por la policía federal en las afueras de ICB/UACJ en 2009), el asesinato de jóvenes en Villas de Salvarcar en 2010, la alza de asesinatos de gente entre 15 y 29 años entre 2008 y 2012, por mencionar algunos casos que ilustren la expansión de la inseguridad.
Estos hechos me llevaron a la calle con la determinante decisión de hacer valer mis derechos, el principal el derecho a la vida (en la ciudad), por lo que fui asistente a varios espacios de manifestaciones colectivas, camine las calles de mi ciudad sin cubrir mi rostro y entonando frases como: “Juárez, Juárez no es cuartel, fuera ejército de él!”; “Estudiemos todo el día para no ser policía”; “Ni una más”; entre otras muchas, pero ¿Qué pasa cuando la revolución urbana no cabe en la ciudad estricta (Borja, 2012)?  
Y ahora me pregunto, como urbanista en formación, si estas actividades de manifestación pueden considerarse participación, participación legitima y no como la que comenta Borja (2012) en El fin de la anticiudad, cuando reflexiona en torno a la ecuación virtuosa que define como un ejercicio de mal entendimiento de conceptos como este y otros tales como la gobernabilidad, la gobernanza, la globalización y la competitividad, que no permite un proceso de urbanización sana debido al mal manejo conceptual y usado sólo en términos discursivos.
Hasta aquí el concepto de ciudadanía, derecho a la ciudad son importantes para la urbanidad saludable, por llamarla de alguna manera, y contienen en sí el disfrute de la libertad como parte fundamental para que sean ejercidos, más específico libertad para la toma de decisiones, la participación y el disfrute de la ciudad, es decir, vivienda, movilidad, seguridad, empleo, entre otros, todo ello en mi experiencia de vida y como ciudadana los viví de manera trasgredida y los noté transgredidos en otras personas, ahora entiendo la parte conceptual.
Avanzó que el tiempo se agota, otra fase de mi vida la maternidad, una categoría que se suma a la experiencia de la ciudad, jamás había notado lo deficiente del transporte público en la ciudad hasta que me encontré circulando en unidades basura que circulan a exceso de velocidad y caen con frecuencia en una cantidad infame de baches, para esto no había y no hay manifestaciones colectivas, ahí sí tuve que levantar la voz de manera individual para proteger a mi entonces recién nacido.
No importa el cuadrante de la ciudad en el que viva, la movilidad a diversas partes de la misma es infame ya sea caminando, o en auto, en bicicleta, en motocicleta, en transporte colectivo o especial, es difícil y complicado ir de compras, al parque, al cine, al teatro, al trabajo o a la escuela lo sé porque también lo he experimentado (salvo la motocicleta).
¿Cómo estas lecturas me han provocado todo este sentimiento?
Estas lecturas recuperan análisis y reflexiones de la ciudad en el plano de lo social, en donde la mirada y conceptualización de la urbanidad es el eje rector para las observaciones presentadas en los textos.
Con énfasis en las miradas con perspectivas de género, que no incluye sólo las situaciones de las mujeres, sino que incluyen una diversidad de actores que viven las condiciones de la ciudad, por ejemplo, las y los jóvenes, la niñez, las mujeres jefas de familia y los grupos de indígenas,  quienes viven de manera diferenciada los cotidianos urbanos.
El derecho a la ciudad, la democracia, la ciudadanía y los modelos económicos son un entramado de conceptos que se analizan en profundidad para tratar de representar las dinámicas de la urbanidad, esas dinámicas que yo vivo en mi cotidiano (aun siendo clase media baja, con serias intenciones a superar la baja).
Procesos sociales de exclusión, pobreza y marginación urbana son producto de la constitución de las ciudades en donde los grupos vulnerables son los representantes principales de los mismos, sin embargo, si fueran centro de las políticas públicas de desarrollo urbano otro escenario menos deplorable existiera.
Con un elemento constante: el capitalismo que empleado como hasta ahora se ha visto, favoreciendo los esfuerzos individuales de los ya capitalistas sólo empobrece y excluye a las masas trabajadoras mal remuneradas y faltas de garantías laborales que permitan el disfrute de la vida digna.
 Ahora mi mirada sobre todo ello es bajo conceptos (que sigo tratando de reflexionar académicamente), no diferente porque no he cruzado la línea, sigo siendo ciudadana de a pie, y no urbanista, que vive la ciudad, que se manifiesta porque es la forma en la que entiendo la ciudad y con ganas de cooperar a favor de la urbanidad que a mí me gusta llamar saludable, vigorosa.
En conclusión, aún no sé lo que se necesita para ser urbanista, pero veo en estas lecturas parte de mis vivencias urbanas, con un dolor que la academia no entiende y no entenderá, trabajó en mi formación porque necesito entender el contexto urbano actual, porque la manifestación y los movimientos sociales son constantes pero no suficientes.
Debe haber algo más que como ciudadana pueda hacer para transformar esta realidad que es violenta para los grupos sociales a los que he pertenecido, pertenezco y perteneceré y que la ciudad y sus procesos de urbanización a través de los modelos capitalistas y neoliberales mantienen en situaciones que nos distancian del pleno ejercicio del derecho a la ciudad.
Referencias consultadas
Borja, J. (2012). Fin de la anticiudad postmodernista y derecho a la ciudad. Barcelona: Icaria.
Borja, J. (2012). Revolución urbana y derechos ciudadanos: claves para interpretar las contradicciones de la ciudad actual. (Tesis doctoral inédita). Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona.
Carrión Mena, F. (2010). Ciudad, memoria y proyecto. Quito: OLACCHI.
Cordera, R., Ramírez Kuri, P., Ziccardi, (2008). Pobreza, desigualdad y exclusión social en la ciudad del Siglo XXI. México: Siglo XXI.
Harvey, D. (2013). Ciudades rebeldes Del derecho de la ciudad a la revolución urbana. España: Akal.





lunes, 1 de febrero de 2016

ay dispense mi corazón...


Aquí voy educándome para recuperar mis letras, para sanar mi sentimiento, mi pensamiento, busco música que me ayude a traducir las emociones, voy saliendo de a poco de este trance maldito que me provocaron los brindis de mirada directa, aquí voy volviendo a nacer a raíz del complejo B, sanando al cuerpo, y perdonando a mi corazón por haberme traicionado una vez más.
Aquí voy aceptando que a veces perdiendo se gana, vuelvo a mis bases, a mis letras, a mi libertad de ser y pensar sin miedo a las intromisiones de tu mirada verde.