jueves, 4 de mayo de 2023

mi yo y el 9 de marzo 2020


Hoy es 9 de marzo creo, no recuerdo más, ¿Dónde estoy?, no lo sé, aquí sólo hay una mesa, una silla, una vela y este papel y lápiz. No escucho los llamados de un hijo que yo sé bien que tengo, pasan las 8 am y no sé si llegó a su primera clase, no lo alimente, o no me acuerdo haberlo hecho. No sé dónde estoy, no escucho nada ni a nadie. No di clase estoy segura, no llegue a mis salones donde atiendo a 210 estudiantes a diario, no más verbo to be por hoy. Estoy sola y no sé dónde…
Así imagine que sería este día, pero es diferente, desperté temprano en mi cama, con la seguridad que brinda el haber trabajado por casi 23 años hasta la fecha, en una casa que no está a mi nombre pero que yo pago, con luz, agua, alimento y mis medios de comunicación apagados a voluntad. Dormí un poco más de lo habitual y me he alimentado sin prisas hoy, pero mi hijo que tiene malos hábitos de codependencia maternal no se ha alimentado a esta hora (pasan las 12). Hoy es día de nadar y su padre vendrá por él, pero ni siquiera sabrá si está listo para ir en buena condición porque no es habitual que tenga que preocuparse por ello. No soporto más y pego de gritos, lo regaño y lo obligo a ver por sus alimentos, esto es tan dificil, yo misma no tengo control sobre mis propias cargas familiares y sociales, las del género.
Mi vecina del tres se escucha en lo cotidiano, y doña Meche se prepara para ir a su esquina a vender gorditas como lo ha hecho en los últimos 55 años. Ahora no sé cuántas mujeres están en paro, o sí solo soy yo con mis letras.
Hoy no uso internet, no netflix, no Facebook, no watsapp, ni spotify, por lo tanto, abandone mi celular, aunque está encendido, bien sé que no sonará porque ya no es habitual que alguien me llame más allá de Telcel.
De mi hermana no hablaré, porque ella tiene sus propios procesos y no soy quien para hablar de ello.
Ayer mi padre se vio triste, resignado por la dinámica que hoy nos esperaba, se limitó a decir, que él ya sabe lo que se sufre sin una mujer en este mundo y que espera que los demás entiendan que somos importantes para la vida, su ánimo era de mucha tristeza. Y hasta pensó en llevarse a mi hijo a su casa para atenderlo el día de hoy. Agradecí el gesto, pero advertí que ya mi hijo puede atenderse solo, ahora no estoy segura de ello.
No sufro más allá de esto, veo Friends en una colección pirata de dvd que mi mejor amigo me regaló hace algunos años, uso un dvd que estaba arrumbado en mi clóset al que llamo Narnia. Son casi las 8:30 de la noche, me duele la cabeza y los brazos de tanto escribir. Dedique el día a leer sobre género, a reflexionar sobre mi práctica docente, sobre mi rol de madre. Me dedique a trabajar con calma algunos pendientes, a comer sin prisas, me doy cuenta de las opresiones de mi propio cuerpo, hoy he podido pasar al “pipis room” las veces que necesite hacerlo y no como el resto de los días que voy a la hora que se puede.
Pensé en los errores de otras, y vi los propios. Me siento mal. La opresión está en la médula ósea de lo social. Y lo peor es que las que ya hemos visto la injusticia estamos luchando por la justicia para todas, mientras el resto nos llaman flojas o violentas. Triste realidad que ahora estoy segura no cambiará pronto. Llegue adolorida al paro pero con esperanza, regreso adolorida y sin esperanza, es casi 10 de marzo, solo son tres horas más para volver a lo cotidiano de una vida privilegiada construida por mí, y una vida sin privilegios para las familias de las cientos de mujeres asesinadas y ultrajadas, desaparecidas en mi ciudad llena de baches para acabar de chingar. 
Nota:
Recién despierto a la realidad, había 57 mensajes en mi celular, uno de messenger donde me reciben con la lucha abierta por mi desaparecida y por las otras cientos reales perdidas. 24 notificaciones en facebook que siguieron mostrando la falta de empatía con el movimiento, 31 mensajes de watsapp, solicitando datos, información, o más muestras de enfado machista. Un correo electrónico demandando información sobre que hacer con los reprobados en la prepa. Nada ha sido contestado, pero seguro que en las carreras de esta tarde me pondré al día.  

lunes, 6 de mayo de 2019

Cuando las aspiraciones hacen doler el alma


Esta próximo mi cumpleaños número 37, estoy en una crisis existencial terrible, hay días en los que me cuesta pararme de la cama, la razón muy simple, no soy feliz en mis empleos, estoy rodeada de personas maravillosas en un sistema nefasto que provoca actitudes que poco a poco merman mi espíritu de querer hacer lo mejor en cada espacio en el que me coloco.
Probablemente este comentario sea tomado como un “que flojera leer quejas” así que le anuncio que lo que viene es mucho peor, voy a usar este espacio para describir el sufrimiento que estoy cargando por no tener lo que quiero ahora mismo.
De niña me enseñaron que yo puedo hacer todo cuanto me proponga, jamás me dijeron que eso tiene un precio muy caro, estudie lo que quise sin consultar a nadie, mi profesión es la educación, mi maestría es lo social y mi casi doctorado es la ciudad, valen madre los títulos cuando no se agacha la cabeza, cuando se proponen demasiadas cosas cuando la austeridad esta metida en toda la administración pública de mi país, estado, ciudad y universidad.
Cada vez es más lejano ese sueño de ser profesora investigadora de tiempo completo o de ejercer un puesto de alta dirección para lo que creí estarme preparando toda mi vida, pienso mucho que ya es hora de entender que debí quedarme en mi barrio, trabajando de operadora, ahora mismo tendría 21 años como trabajadora con seguridad social, pero no, ahí voy a brincar la barda para prepararme para una vida mejor, pendeja, ¿qué vida? Si trabajo como burra 12 horas o más al día en dos empleos “flexibles” que me permiten llevar y traer a mi hijo a la escuela y a nadar, no me da tiempo de preparar comida ni de hacer la tarea con él pero lo puedo ver más que otras que le jornalean todo el día por una tercera parte de lo que yo gano, ni hablamos de relaciones de pareja porque ese ya es un tema vedado.  
Pero me enoja mucho no tener para el cine o para las vacaciones con mijo, dependo del servicio médico que me paga mi expareja porque no he tenido dinero para el divorcio y ese fue el trato, me molesta vivir en casa de mi hermana, una casa que yo pago pero que no es mía, gasto mucho en despensa y servicios, y pocas veces cenó lo que a mí me gusta y me quedo dormida a los cinco minutos de prender la tv, y ni hablar de ropa de marcas prestigiadas porque eso ya se torna ridículo. Mi hijo no tiene lujos, lo llevo a escuela pública y la natación es con media beca que consigo porque su padre es catedrático universitario, pero el deporte es caro así que la pensión paga parte de eso.
Mi doctorado está detenido porque no tengo tiempo ni energía de agregar los comentarios de mis lectores y sin eso mis directores no me leen, pero me pregunto, ¿para que quiero otro pinche papel en mi escritorio? Si al parecer no he trabajado lo suficiente para que mi nombre este en las colaboraciones que hago, para qué si la situación está difícil para todas las personas de mi generación y viene peor para las más jóvenes.
Mucho he dicho que mi papel de madre/autónoma/ trabajadora me tiene amolada, pero tal vez sea hora de reconocer que no tengo lo que se necesita para estar en mejor posición, tengo amigas más jóvenes que ya tienen un trabajo estable y con beneficios sociales, tal vez es tiempo de reconocer que me equivoque de camino, tal vez es hora de tirar la toalla, ha pero como se batalla cuando lees tantas cosas de autoayuda y positivismo, cuando le crees a las amistades y amores que eres única, chingona, valiosa para el mundo, como cuesta dejar todo intento de ir por más cuando volteas y te das cuenta de que no depende del esfuerzo personal sino de la porquería de sistema en que vivimos, como cuesta soltar cuando un niño depende de tu ejemplo de valor y fortaleza.
Hoy me siento, triste derrotada.
Hoy quiero llorar por tanto dolor que siento al darme cuenta de mis “privilegios” porque eso significa que si yo que estoy del otro lado no tengo lo que necesito para la dignidad de la vida, ¿Qué será de quienes no saltaron esa barda, de quienes no llegaron a la escuela o la dejaron a medias? Si yo que me esfuerzo tanto en cada espacio en que me presentó, no logró más que burlas, críticas y regaños por no quedarme callada, ¿Qué será de quiénes no saben que pueden hablar, de a quienes el silencio les acompaña por siempre?
Estoy cansada de caminar por metas que ya no sé si alcanzaré, y me muero de vergüenza porque ello implica perder mi discurso de ánimo a mis estudiantes que confían en lo que mañana les diré en clase, ¿Qué les digo ahora que estoy derrotada? ¿Cómo les pido que exijan sus derechos si yo no puedo con los míos?
De donde salen los ánimos cuando se ha perdido la esperanza, falta poco más de un mes para mi cumpleaños y la neta, neta, ya no quiero llegar, prefiero volver allá donde mis 6 años tumbada de panza en la casa de mi ama, comer boli de coco azul y preocuparme solo de sentir la felicidad de ver a mi madre jugar con los gatos y ver el sol entrar por la puerta de una casa que por cierto tampoco era de mi madre aunque ella la pagaba.





jueves, 11 de abril de 2019

VIOLENCIA DE GÉNERO: PARO ACTIVO Y CARTOGRAFÍA EMOTIVA


A raíz del asesinato de Dana Lizeth Lozano Chávez el pasado 5 de abril, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez aceptó el paro activo que ha sido promovido, organizado y realizado por UNI UNIDA, un colectivo universitario que surge por el hartazgo que provoca el hecho de que la violencia permanente por décadas en Ciudad Juárez ha llegado hasta la comunidad estudiantil. Entre las actividades del paro se realizó el taller literario cartografía emotiva, espacio que trajo a flote un sentimiento permanente en mi vida de mujer, pobre, prieta, flaca, ciudadana de a pie, y además greñuda, características que me han mantenido en la vulnerabilidad desde que era niña y hasta la fecha, y por lo cual me permití escribir lo que ahora les comparto y por lo cual agradezco infinitamente al colectivo juaritos literario del que participan docentes de la UACJ (mujeres) jóvenes amantes de las letras y de esta caótica frontera, quienes fomentaron este sentimiento y del que llevaron una copia del primer borrador para compartir en su página www.juaritosliterario.com, reconozco que escribo desde los privilegios obtenidos durante mi adultez temprana que sin embargo poco o nada garantizan mi vida.

CARTOGRAFÍA EMOTIVA
Soy flaca por los genes zacatecanos, los de mi madre.
Mi cabello es largo porque llevo en él los sentimientos del hombre, los de mi padre.
Soy juaritos porque camino sus calles, es mi identidad.
Mi profesión es la Educación porque es un arma de defensa sobre la desigualdad social.
Empecé a subir de peso porque me llegó la edad.
Deje de ser ciudadana de a pie porque me ganó la responsabilidad familiar.
Sume a la Educación, la política pública y el urbanismo porque la violencia me rebasa cada día.
Corté mi cabello porque se convirtió en un peligro… pero no pude arrancar mi piel.

Esto es respuesta a la anécdota que recordé de mi juventud de inicio de los dos mil, donde amigos estudiantes de psicología que conocí cuando era soricajera (pa no meter gol) me alertaban al cuidado de mi persona porque mi fenotipo respondía al perfil de las mujeres que “desaparecían” desde los noventa en esta ciudad, y de lo que bien recuerdo me aconsejaban que no trenzara mi larga cabellera pues así era más fácil que los magos asesinos me atraparan, digo magos porque desaparecen vidas, almas y familias y en su lugar solo dejan dolor. Aprendí a través del miedo a cambiar mis conductas y estilo de vestir, pero les juro que jamás he logrado quitarme este sentimiento de dolor que la situación de la ciudad me produce.
CIUDAD JUÁREZ, CHIHUAHUA A 11 DE ABRIL DE 2019

sábado, 13 de enero de 2018

¡Viva México!

Cuántas veces no sientes como que se te inundan los ojos al escuchar México lindo y jodido, digo querido, pues déjame contarte como parte de mi promesa de compartir la ciudad al modo que yo la vivo y la percibo, que en días pasados una amiga linda que tengo y su galán me invitaron a conocer un nuevo lugar que se inauguró en el último mes, El mercado de San Benito que ha tenido tal éxito en sus primeras semanas de acción que ya es una batalla para encontrar estacionamiento y a veces hay que hacer fila para que te asignen una mesa, pero como buenos empresarios los dueños se ubicaron bien y abrieron su restaurant 100% ambiente familiar a un costado de Galerías Tec por lo que si no le sacas a caminar un poco más resuelves el problema del estacionamiento, listos ellos y jodidxs nosotrxs que tenemos que ingeniar cómo llegar, punto malo para el nuevo mercado.

Dejando de cosas llegas, con esperanza en panza, y esperas de cinco a diez minutos para acomodarte en un espacio dentro del Mercado de San Benito, y mientras aprovechas para recortar el diseño mexa que se aventaron, ¿original? No, porque es el mismo concepto del Pueblito Mexicano, del Viva México o de las Cazuelas en últimas fechas, lo que cambia es el acomodo de los elementos que si tienen algo de ingenio como cuando presentan las cualidades que todo taquero debe tener en un mural, pero es un asunto muy defeño y ya popular de años atrás, pero que seguro a uno que otro le pasará de noche y dirá que eso estuvo bueno.

Tiene una michoacana, una cantina, y los tacos no podían faltar, éstos últimos te los venden por medias ordenes lo que me recuerda a un lugar llamado Comala, pueblo mágico del bello estado de Colima al que visite en 2005 y que tiene un espacio llamado los portales en donde hay varios lugares para tomar ponche (bebida tradicional del lugar) o cerveza o tu bebida favorita que este en el menú y que cuando ordenas lo que vas a tomar te llegan platillos COMPLETOS NO MEDIAS ORDENES, no solicitados con tacos, o sopes, o tostadas, o cualquier sarta de comida típica mexicana para degustar mientras bebes, y ese es el gancho para que te quedes a consumir más, acá en el nuevo mercadito es algo similar pero al revés, no, no al revés porque acá te hacen explicito el menú de comida allá no, si te lo comes lo pagas igual no crean que es un mundo perfecto, pero acá las cuentas son más sinvergüenzas, es decir, te llega la carta ves las bebidas disponibles y los platillos para degustar y pides lo que hay, pero lo que no entiendo es porque solo se venden por medias ordenes, ahí tienen que cene media orden de tacos al pastor (no el mejor) y termine por degustar también un vaso de papas locas y dos bebidas con tequila de la casa, una margarita (no la mejor) y un cantarito (sí me gusto) que tenía jamaíca y tequila del que solo nos dijeron que es tequila de la casa y hecho por los propios dueños, eso da algo de miedo porque la neta terminas sin saber que chingados te tomaste, al subirme al carro para regresar a casa me di cuenta de que tenía hambre, punto malo para el mercado.

Llegamos a las siete y salimos a las diez, por lo que las nalguitas me dolían porque las sillas son nada cómodas, la tabla a la brava, es como si no quisieran que te quedarás más de diez o veinte minutos ahí, lo cual tiene sentido económico si consideras que entre más gente consuma mejor le va al negocio, pero mi curiosidad era mucha y el chal (expresión mexicana para decir que la plática fue amena) se puso bueno, hablamos de cómo el lugar se decora con puras marcas mexicanas y hasta con productos que no creo que vendan, aunque la neta ni pregunte pues no me interesa comprar una bolsa de papitas o una libra de manteca, punto malo para el mercado.

Total una piensa ¿que de bueno tiene este lugar? Los juegos infantiles son como de cualquier parque inaceptable de esta ciudad, o de cualquier otro lugar en donde dediquen un espacio a los peques, son nuevos, están bonitos, pero están a la intemperie, o sea, es invierno no esperen que mi bebé ande por ahí mientras yo me tomo las bebidas preparadas con sabe Dios qué, que dicho sea de paso estas bebidas asumen la identidad mexa también porque se sirven en vasos de vidrio, de barro o de plano en bolsita como cuando comprábamos sodas afuera de la escuela o de la iglesia y que no te prestaban los envases, pero lo que no terminó por convencerme fue la porción raquítica, cuando ves el menú piensas “oye está a buen precio” pero cuando te vas con la curiosidad satisfecha y con hambre puesta te das cuenta de que no, no está del todo bien, punto malo para el mercado.    


Yo no sé si los años me han hecho más sangrona y amargada, antes alegaba y me divertía buscando algo de justicia para cuando veía o pasaba por cosas que no me gustaban o sentía que me jodían el rato, ahora me limito a comentar con mis amistades pues me he propuesto ser más amable como mi hermano y el galán de mi amiga que no la hacen de tos por nada en el mundo, pero se siente feo que se tarden en llevarte el pinche cantarito con la curiosidad al cien, y más feo se siente que cuando vuelves a preguntar por la mentada bebida te la dejen de malos modos en la mesa, ahí nada más casi aventada, se siente feo ver como se hacen bolas los meseros con tanta gente y que cuando te toca un buen servicio el malo termine por llevarse la propina como nos pasó ahí, y ya para no aburrirte más te cuento el último detalle, el menú ofrece elotes Borunda, y una piensa que Dios existe, pues no, porque tampoco era lo que esperaba, punto malo para el mercado y yo me voy ahora mismo por un elote con chile del que si pica pero poquito, porque esos son garantía "Juaritos rifa y controla".  

domingo, 7 de enero de 2018

3312

Nada que ver el título con la entrada pero veamos que pasa...

Otra de urbanitas

Una vez el amigo Ed Rabbit me preguntó acerca de cuánto tiempo me llevaría empezar a expresar la vida como una urbanista, mi respuesta fue que tal vez nunca lo conseguiría porque mis estudios y experiencias profesionales no habían estado orientadas desde ese enfoque, y aunque a mis 35 dulces años de vida sigo en la búsqueda del saber, es muy complicado cambiar de disciplina de manera absoluta, sin embargo, ha sido una reflexión que se quedó dando vueltas en mi mente desde entonces y a casi tres años de haber ingresado al programa de Doctorado en Estudios Urbanos veo una lenta iniciación en el ámbito, cosa que se avecina como producto de mis andares en esta caótica Ciudad Juárez (me rehúso a llamarla “heroica” pues es como si aceptará todas las desgracias sociales y urbanas como si esto fuera la ‘Rosa de Guadalupe’), que me han llevado a recabar información sobre las mujeres que son madres y trabajadoras de maquila, esto como parte de la propuesta metodológica que lleva mi investigación doctoral pero de la que no te contaré más para no aburrirte, a lo que si quiero llegar es a compartir una precoz reflexión acerca de cómo voy con este asunto de las expresiones urbanistas.

El asunto es que he batallado un montón para aprender los asuntos de las teorías que explican desde lo urbano por qué estamos como estamos en las dinámicas de la ciudad y de lo que me he dado cuenta es que no puedo desde este ámbito en solitario explicar lo que veo, que jamás son explicaciones sino quejas y críticas al entorno, por lo que me veo en la necesidad de recuperar los principios formativos profesionales de los que soy producto, es decir, soy una profesional de la educación y la mayor parte de mi experiencia ha sido en esta esfera a través de la capacitación como un medio que me ha permitido hacer por mi ciudad más que un soldado adiestrado para seguir ordenes de la administración federal, y esto llegó a mi mente porque necesito poder expresar lo que veo de mi ciudad (como urbanista) a través de lo que vivo y soy en lo cotidiano (profesional de la educación).

Sirva todo lo anterior para abrir este nuevo proyecto, te contaré de mi ciudad así como yo la veo, y la vivo, de la misma manera que lo comparto con mis estudiantes, pero sin la presión de un proyecto final, tal vez pueda elaborar varias secciones a partir de hoy pero por lo pronto la propuesta es contar cómo vivo la ciudad pero como no soy mucho de andar en la calle, salvo para mi trabajo de campo, lo que hay es una opinión acerca de los servicios de consumo que la ciudad ofrece, no hay mucha tela para cortar pero usaré mis experiencias para expresar que yo observó que el área de servicios va en decadencia en esta ciudad que siempre se ha caracterizado por ser hospitalaria.

La capital del mal servicio…

Cuando niña mi madre y mi padre pocas veces me llevaron al cine, por lo que no crecí con esa afición pero cuando conocí al papá de mi jijo hace más de una década, me compartió su gusto por la actividad y yo la acepté sin mayores complicaciones, aunque confieso que no puedo ir si estoy cansada porque seguramente me quedaré dormida media película o más, sin embargo, voy con gusto si mi jijo o mi sista me dicen que hay algo bueno para ver, y todo bien hasta aquí porque uso la tecnología para comprar mis boletos y me ahorro las grandes filas en las que si no llegas con suficiente tiempo y paciencia pudieras perder la oportunidad de entrar a la sala que esperabas, pero por medio de una app no puedo comprar palomitas o el snack que mi chaparro quiere y aquí empiezan mis problemas, porque ir al cine y no comer palomitas siento como que es no ir porque además lo que yo recuerdo con agrado de ir al cine con mi apa y mi ama es eso precisamente el olor a cine que te dan las palomitas, por lo que empieza la aventura de comprar las chucherías que siempre exceden mi presupuesto y que son 10 veces más caras que si compras en la tiendita de tu barrio, pero el colmo de males es cuando tienen el servicio abierto pero no las cajas para poder comprar ¿de qué se trata? ¿alguien más nota esto o soy solo yo y mi forma picky de ver el servicio? Una esperaría que si la película inicia a las 4:35 puedas llegar al cine a las 4:20 y usar 15 minutos para surtir tu horrible charola azul, que además siempre está sucia, pero si llegas a esta hora pudieras estar en tu asiento seleccionado, desde tu bello cel que tu hermano te regalo en navidad, a las 5:10, es decir, casi una hora después de lo previsto, ¿exagero?, no, tengo amistades que en más de una ocasión me han comentado que prefieren ir al cine los lunes en la mañana y llevar sus propios chocolates que aguantar todo esto que les cuento, ahora trataré de explicar.

Ir al cine por estos días es lidiar con mucha gente que como yo quiere pasar un rato agradable, pero todos en conjunto frente a una franquicia que no contrata suficiente personal de servicio, que no capacita lo suficiente para este fin, que para acabar de completar el panorama no surte su despensa para poder satisfacer la demanda de productos que se ofertan, que cierra las ventas a la hora que programa el uso de sus salas al máximo pues lo que se obtiene por resultado es gente como yo pidiendo a la ‘Rosa de Guadalupe’ que la película realmente valga el sacrificio de pasar por ahí, lo único que me falta expresar es que hay niveles, que no todo es generalizable independientemente de la franquicia de la que se trate, también depende de la ubicación, mi experiencia me dice que las mejores pantallas están en sendero, pero que es en donde peor servicio de chucherías hay, que en plaza Zaragoza el servicio es bueno por parte del personal pero nunca tienen lo que ofertan, que en américas es bueno el servicio y sus productos pero en sus salas te da torticolis por la mala posición de la pantalla y lo inflexible de los asientos para salas diminutas. Total, que es un fiasco ir al cine en esta ciudad porque es excesivamente caro y excluyente de las mayorías que están en el margen de la economía juarense.


La observación sobre cómo se desarrollan los servicios, la identificación de las causas y efectos de éstos son los principios básicos de la capacitación; observar y explicar la ciudad como un ente lleno de dinámicas y flujos sociales es función de algunas ramas del urbanismo, como ciudadana juarense convivo con la ciudad a partir de la oferta de la misma, y como profesional de la educación me comprometo a compartir eso que veo, aunque me tarde madrugadas en mal escribir para lxs pocos que se toman la molestia de leer(me). 

sábado, 9 de septiembre de 2017

DADA DE ALTA...


Este mes han pasado pocas cosas que son producto de mis deseos de cumpleaños número 35, cuando le sople a las velitas del pastel pensé que mi deseo para este año de vida quería hacer cosas que nunca antes había hecho y sí, se me ha estado concediendo, por ejemplo, nunca le había puesto atención a un dolor de toda la vida en mi rodilla derecha, pero el trabajo constante en campo que me lleva de 3 a 4 horas caminando y entrevistando gente en las inclemencias del extremo clima de Ciudad Juárez, me hicieron llegar al consultorio y para sorpresa me exigen como remedio un alto total a todas las actividades, lo cual incluyó la natación en la cual apenas iba a conseguir mi primer aniversario, así las cosas se fueron poniendo un tanto más críticas.
Con los previos resultados que indicaban una ortoscopia que me tendría adolorida por algunas semanas, tome la decisión de recorrer México junto con mi hijo Ángel René, con pocos recursos nos alcanzó para conocer Galeana, Chihuahua, con una hermosa mujer y excelente amiga que se tomó el tiempo y nos permitió el privilegio de dejarnos entrar en la intimidad de su lugar de infancia e intermitentes regresos. Pasamos dos días en casa del abuelo en Juan Aldama, Zacatecas para darnos cuenta de que ya ese espacio no es nuestro por lo cual obtuve otra novedad estaba ahí sin estar, si disfrutar y con un dolor agudo en el alma por la falta de mi abuela, de mi madre, de mi hermana y hermano, le pedí cuentas al cielo y me envío una tenue lluvia acompañada de par de impresionantes arcoíris como nunca los había visto. Finalmente nos fuimos a Saltillo, Coahuila, a sorprender a mi amigo Manuel, mejor amigo de toda la vida, pero por ser la primera vez que me tomaba la ya muy debida reciprocidad de visita, pues fui sorprendida con la ausencia del amigo querido, por lo que nos quedamos dos días en donde visitamos dos bellos museos de esa área metropolitana, y regresamos a nuestra ciudad renovados de cariño mi mocoso y yo.
Luego, tuve que retomar la situación médica, por lo que mientras me enamoró de mi doctor me dejo hacer una intervención que ha sido más dolorosa y me ha llevado a sentirme sumamente vulnerable e inútil (otra novedad en mis dulces 35), y me he quedado sin salir a trabajar como desquiciada, soportando la presión de los tiempos de la investigación y arriesgando el avance que había ganado en meses anteriores, mantener la calma y guardar reposo, atender al cuerpo, y dejar que el amor fluya por mi casa a razón de mi salud ha sido la mayor novedad, por lo regular una está para otras personas pero nunca para sí misma, y duele, juro que duele ver el total abandono en el que nos acostumbramos a vivir. Así entonces, entre visitas, mensajes de cariño, muestras de paciencia para mi persona y mi falta de producción académica, con terapias diarias, así ha circulado este mes, pero ayer finalmente me dieron de alta (lastima, extrañaré al doc) y eso me ha hecho que el día de hoy haya tenido una mañana diferente, con algo de producción, con planes de seguir adelante en mejores condiciones, con ganas renovadas de mantener el cuidado en la salud personal, con ganas de seguir sintiéndome amada por mi familia y amistades a quiénes les agradezco infinitamente su acompañamiento.
Así las novedades de mis dulces 35, ahora estoy lista para lo que sigue, espero terminar con satisfacción mis productos prometidos (eso sería una gran y positiva novedad) y vivir sin ese dolor que ya era parte de la vida diaria, sin terapias de por medio, con actividad en natación moderada pero energética, con familia y amistades, con amor, todo ese amor que antes me negué.    

viernes, 10 de marzo de 2017

Cómo...



Cómo comenzar una conversación diferente en la ciencia, cómo desterrar lo que una es para no producir el sesgo científico, cómo se olvidan los sentimientos de culpa y abandono cuándo trabajas para el bienestar familiar. Cómo se evitan los gritos y reclamos de frustración cuando llegas a casa luego de un largo día de trabajo que cierra con clases de un segundo idioma, que todo mundo jura que te abrirá las puertas a nuevos mundos y mejores oportunidades, para encontrar a un hijo despierto pasadas las 10 de la noche y que bien sabe tendrá que madrugar para ir a la escuela.
Cómo se hacen rendir las horas para ser madre de calidad, investigadora social de temas urbanos, maestra de un programa educativo, deportista, y buena amiga, cómo se descartan las ganas de querer seguir siendo hija y hermana, cómo se borran los trastes sucios y se releen los feminismos epistemológicos para la construcción de las nuevas teorías que nos ayuden a comprender y a transformar un mundo que ya no queda bien en el calzado de la mitad de la población mundial.
Cómo se borran los sentimientos de angustia ante la crítica social por ser madre que trabaja y estudia, cómo se amplía el rendimiento de los dineros cuando se rebajan las unidades de medida para proteger al Estado contra la inflación que él mismo provoca. Cómo se lee sobre geografía feminista cuando sólo se conoce una parte del mapa, cómo se olvida una de historias y añoranzas mientras espera una asesoría por Skype y cómo se releen los clásicos para generar otras posturas filosóficas que dejen comprender la locura realidad.
Cómo se lee en voz alta “el beso más largo del mundo” mientras un hijo desayuna medio vaso de licuado (platano, fresa y simulacro de leche) y el café se enfría, cómo ser sororal cuando no hay otras a quién sororar, cómo se evita la sensación de soledad cuando se tiene al mundo entero sobre los hombros, cómo se respira bajo el agua para perder el miedo a los dos metros de profundidad que conlleva un posgrado doctoral.
Cómo se viven los viernes de fiesta que empiezan a las 6:30 de la mañana y cierran al cinco para la media noche y el tequila, las chilindrinas y las amistades no aparecen, cómo se quedan las letras de cinco o seis libros en un nuevo verbo capitular con innovación y creatividad.
Cómo se obvian los períodos menstruales que bajan las pilas y alzan las angustias que se hacen presentes en protuberancias faciales y en ganas de comer tostaditas con chile en lugar de entrarle al trabajo de campo para ver stranger things en el espacio urbano, cómo se desdibujan las añoranzas de un mundo feliz contigo, pero sin ti.
Cómo se regresa al mundo real, cómo se sale del ensueño de las ausencias parentales, cómo se olvida el cuerpo para ser sólo mente, cómo se evita el dormir para pernoctar las letras de otros entes creativos que llegaron antes y así desaparecieron, cómo encontrar lo que dejaron oculto en el fondo del mar de dudas que la maternidad y la ciencia se esmeran en navegar.

Cómo…